Ama siempre, ríe cada día, vive cada momento.

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TUS SUEÑOS VIENEN A TU VIDA

Cantante, esposa y mamá.  ¡Y creadora de contenidos para ti! Así que déjame contarte un poquito: Yo nací en Misiones, Argentina el 17 de junio de 1988, pero soy de origen Alemán, de donde proviene el mito de Lorelei. Era una dulce Sirena de cabellos dorados que, desde lo más alto de un acantilado, a la orilla del Río Rin, cantaba canciones de amor y con su hermosa voz hipnotizaba a los navegantes. Mis padres como presintiendo lo mucho que me iba a gustar cantar, me llamaron Lorelei Tarón. En mi familia la cultura musical ha estado siempre muy presente. Mi padre tocaba el saxofón y mi madre cantaba en el coro de la Iglesia. Por consiguiente, yo comencé a cantar desde muy pequeña con otros niños en la escuela dominical. Pero todos teníamos que saber tocar un instrumento y yo aprendí a tocar el piano. Les confieso que al principio no me gustaba nada. Mis padres me obligaron a estudiar piano clásico en el conservatorio y yo iba a las clases llorando porque mi pasión era cantar, hasta que un día en el coro se dieron cuenta de que yo tenía talento y comenzaron a darme los solos, pero yo me moría de la vergüenza. Podía cantar en casa y con otros niños, pero sola me temblaban las piernas. Sin embargo, a medida que fui creciendo, fui perdiendo la vergüenza, viajaba y cantaba en otras ciudades, en casamientos, congresos y tenía mi propia banda que me seguía a todas partes. También me gustaba mucho escribir y comencé a componer mis propias canciones. Me di cuenta entonces que mi voz era mi instrumento y el piano un maravilloso acompañante, que hoy en día viene conmigo en todas mis mudanzas.

Sobre mi familia

Soy aventurera, me gustan los cambios, me gustan los retos y me adapto fácilmente a todas las situaciones aunque algunas son más difíciles que otras. Por eso a los 17 años, persiguiendo mi sueño de ser cantante me fui a vivir a Buenos Aires e inicié mis estudios de canto lírico en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Mientras estudiaba, tocaba el piano y cantaba en el coro de la iglesia Rey de Reyes. Fue por aquel entonces cuando conocí a Falcao, a quien claramente Dios puso en mi camino, ya que también asistía a la misma Iglesia. Desde ese momento nos hemos convertido en un equipo, apoyándonos en las buenas y en las malas, creciendo y edificando juntos nuestro hogar. Tuve la bendición de crecer dentro de una familia muy bonita, con unos padres muy unidos y trato de seguir ese ejemplo.

lorelei taron

Yo crecí en Misiones, que es pura selva tropical. Jugábamos en medio de la naturaleza con mis hermanos, admirando la creación de Dios. Y nada nos gustaba más que internarnos en el bosque y hacer campamentos. Con mis amigos y mis hermanos nos creíamos investigadores, con lupa y todo nos poníamos a buscar bichos, cazar ranas y perseguir víboras. Nos divertíamos muchísimo. Por eso yo soy más de campo que de ciudad, aunque Falcao es justo lo contrario. Pero esta vez, aquí en Turquía tengo la oportunidad de vivir en el bosque. Disfruto mucho respirar cada día el olor a tierra fresca y andar descalza por todas partes sintiendo la hierba bajo mis pies. Por eso enseño a mis hijas a amar y cuidar la naturaleza, en casa tenemos un huerto donde nos encanta cultivar frutas y verduras y del huerto a nuestra mesa. Me he mudado muchas veces, cambiando incluso de país, pero no pierdo mis costumbres, en casa seguimos tomando mate y haciendo asado los domingos.

Falcao y Lorelei

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La familia es el regalo de la vida

Tener una familia es de las cosas más bonitas que puede experimentar el ser humano pero también requiere de tiempo, esfuerzo y dedicación; y la verdad yo estoy muy agradecida de tener el privilegio de poder dedicarme de lleno a mis hijas, pero sin perder de vista mi sueño de ser cantante. Por eso, sigo tomando clases de canto y no pasa un día en que no encuentre un momento para sacarle unas notas al piano, garabatear algunas letras o ensayar una canción. Disfruto mucho ocuparme de mis hijas, jugar con ellas y verlas crecer. No quiero perderme ni un minuto porque el tiempo pasa volando y en un abrir y cerrar de ojos se hacen grandes. Por eso intento buscar un equilibrio y de momento lo vamos consiguiendo.

El año pasado, 2019, tuve el honor de recibir el Premio Mujer Eva de la revista Eva Magazine, donde se destaca a las mujeres en Latinoamérica que trabajan en pro del desarrollo social de la mujer en los diferentes aspectos. Y me siento muy honrada y muy agradecida por este premio, ya que de esa experiencia maravillosa nace mi motivación para que el reconocimiento no quede ahí, sino que tenga una continuidad creando este espacio de conversación para seguir ayudando y apoyando a las mujeres en su doble labor diaria de madres y profesionales.

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