Mi Historia

Vivencias

Lorelei Tarón

Nací el 17 de Junio de 1988 en Jardín América, un pueblo muy pequeño y después nos mudamos a Oberá, en Argentina. Crecí en un hogar cristiano pero fue mi decisión desde pequeña conocer, seguir y servir a Jesús. Uno de mis mejores recuerdos de niña y adolescente es en los campamentos cristianos de la iglesia. Se trabajaba un año para poder ir a ellos y vivíamos un tiempo muy bueno de alabanza y pasión por Cristo. Extraño mucho la pasión por Jesús que había en esa época.

Vengo de una familia de generaciones de músicos. Mi formación musical empezó a los tres años, tomé clases de canto y piano. A los 10 años me mudé a Oberá, un lugar cercano y a los 17, cuando terminé el colegio me fuí a Buenos aires para formarme en comunicación social, pero me retiré un mes después para hacer lo que siempre me había gustado, estudiar canto.

Mi objetivo era vivir de la música y mi sueño, ingresar al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, pero durante la audición los nervios me llevaron a escuchar el primer “no” que recibí. Me quedé en la Capital y estudié en Berklee, luego entré al Conservatorio de la Universidad Nacional de las Artes (UNA). En ese tiempo, cantaba con amigos cristianos y nos presentamos en varios lugares.

Estando en la iglesia, en el 2006 conocí a Falca, mi esposo y mi vida cambió por completo, decidí que a donde fuera él, yo iría. Dejé la universidad por algunos años, le di prioridad a mi familia y la música pasó a un segundo plano. Luego, nacieron Dominique y Desirée. El ser madre es una experiencia que ha impactado mi vida. Ver crecer a las niñas, ver sus primeras palabras, no tengo cómo describir eso.

En diciembre de 2010 tuve la oportunidad de estar en el escenario de la Casa de la música, en Oporto, Portugal. En el 2012 me dieron el privilegio de estar en uno de los eventos musicales más importantes de Latinoamérica, el Bogotá Gospel. Y “Hay una luz” fue el primer sencillo que lancé, en el 2013. Ese mismo año participé en una canción de Alex campos, “Tu amistad me hace bien”.

Luego de más de tres años y varios intentos por grabar un disco, llegó mi primera producción, “No me rendiré”. Mi sueño era grabar un disco, lo intenté con varios productores, pero los proyectos no se concretaban. Oramos con mi esposo para que Dios pusiera a alguien de confianza y aparecieron Alex y Natalia Campos. Un día ellos estaban con nosotros en casa, estábamos cantando y me dicen: ¿porqué no hacemos un disco? Y así surgió, empezamos a trabajar poco a poco y hoy vemos los frutos de ese esfuerzo.

Debido al trabajo de mi esposo hemos vivido en muchos lugares, cada uno con su encanto. En este momento vivimos en Mónaco, un lugar pequeño pero con todo lo necesario, lo estamos disfrutando.

Mi sueño para el futuro es construir el mejor hogar para mis hijas e ir edificando la vida de mi esposo, además quiero desarrollar los talentos que Dios me ha dado.

Pasión

Dios es mi más grande pasión, lo incluyo en todo, es la base de mi vida. Me apasiona su fidelidad. Porque cuando uno falla, él siempre está allí. Me apasiona ver a mi familia sonreír, si ellos están felices, yo también. Me emociona ver cómo crecen mis hijas y lo que Dios hace con Falca. Lo que uno siembra en ellos, eso cosechará, eso es apasionante. La música es mi pasión de poder servir a Dios, cantar para agradarle a él.

Mi Familia

Siempre le pedí a Dios un hombre conforme a su corazón que tuviera los valores y principios con los que me formaron y en eso coincidimos, ambos somos cristianos. A Falca lo conocí a los 17 años, él me invitaba a salir y siempre le decía que no podía, pero a mí, en realidad, me gustaba mucho. El pobre ya estaba súper cansado, así que mi mamá me decía: «Si te gusta, ¿por qué le dices que no?». El día que salí con, él quedé rendida.

Los dos éramos muy jóvenes, él jugaba en River y yo estudiaba música. Pasaron unos meses y él viajó hasta Misiones a pedir ser mi novio a mi papá. Fue muy lindo. A los pocos meses, regresó para pedir mi mano.

Tuvimos nuestra primera hija, Dominique, su nombre significa “la que pertenece a Dios”, luego llegó Desirée que significa “la hija más deseada”. Tratamos de darle lo mejor a nuestras hijas, de inculcarles valores, amor, darles nuestro tiempo y que ellas puedan amar a Dios ponerlo por encima de todo.