¡Hola! ¡Hola!
¿Cómo están? ¡Espero que súper!

Hoy les traigo una pequeña, pero importante reflexión que llevo en la cabeza desde hace unos días:

¿ Cuántos de ustedes permiten que las circunstancias o las personas con las que se cruzan  a diario determinen el día que van a tener? Creo que nos ha pasado a todos, pero no estamos destinados a vivir así, dejando que lo externo determine cómo va a sentirse nuestro interior.

Es cierto que no podemos cambiar muchas de las cosas que nos suceden ni de las personas que nos encontramos (una mala noticia, una ofensa, un reporte médico negativo, una mala actitud de alguien, una pérdida, una crítica…). Es cierto que hay muchas cosas de nuestro día a día que no nos apasionan y aún así debemos hacer, pero ¡qué importante es la perspectiva que tenemos sobre aquello y aquellos que hay a nuestro alrededor y, qué importante es decidir cómo vamos a actuar sobre esas cosas! Porque literalmente tienen el potencial de marcar el tono de todo nuestro día.

Es por eso que hoy decidí compartirles algo, una pequeña pero poderosa decisión diaria que estoy segura que marcará la diferencia de todo nuestro día y es: Amar lo que hacemos y hacer lo que amamos.

HAZ LO QUE AMAS

Todos tenemos algo que nos apasiona, algo que hace que nuestro corazón lata más fuerte, algo que nos calma en momentos de caos a la vez que nos empuja a avanzar, algo que nos encanta hacer y no consideramos como un esfuerzo. Para algunos será leer, para otros pintar, escribir, danzar, cocinar, ver películas, ir a la playa, pasear por la montaña, salir a correr, quedar con amigos o ayudar a alguien. ¡Hay tantas cosas! Esa es la maravillosa diversidad del Dios creativo que nos creó a todos tan hermosos y diferentes.

Como saben, para mí, ese ‘algo’ que me apasiona es la música. Y aunque es inexplicable lo que siento a través de ella, a lo largo de los años, he comprendido que es un regalo que Dios me entregó y no puedo permitir que mis circunstancias externas entierren o apaguen eso que se me entregó.

No tengo el privilegio de conocerlos a todos, así que no sé qué es aquello que hace que su corazón lata con más intensidad, pero sí me gustaría animarles a que lo busquen, y una vez, lo encuentren, lo saquen a la luz.
Y no les hablo de que si son amantes del cine, se pasen el día encerrados en casa viendo películas o si son amantes de la escritura, se gasten todos sus ahorros para convertirse en escritores reconocidos. No se trata de eso. No se trata de que ignoremos nuestras realidades, ni de que nos comparemos con otros, ni de fama o reconocimiento porque esa no es la meta.

 

Nuestras pasiones no deberían tener un destino como propósito final (llegar a ser famosos o ganar dinero con ellas), sino verlas como herramientas que Dios nos entregó en medio de nuestros días y circunstancias para levantar nuestra cabeza, calmar nuestros corazones, ayudarnos a respirar y hacernos recordar que los días que vivimos son pasajeros y que al final, ellos también pasarán. Así que, ¡simplemente disfruta de aquello que te hacer ser tú! ¡Haz lo que amas!

 

AMA LO QUE HACES 

Pero como les decía, no podemos ignorar nuestro alrededor, circunstancias y personas, momentos y comentarios, tareas y obligaciones, que tienen el potencial de ‘destrozar’ nuestro día si se lo permitimos.
Aunque nos encantaría, muchas de esas situaciones o encuentros no se pueden cambiar ni tampoco evitar. Es por eso que lo importante es decidir con qué perspectiva las vamos a afrontar. Todos las vamos a vivir y todos vamos a poder decidir si nos resignamos ante ellas con mala cara o levantamos nuestra cabeza y empezamos a amar el lugar por el que nos toca caminar.

Sé que suena fácil y a veces no lo es tanto, pero todos podemos intentarlo. ¿Qué tal si hoy decidimos tratar diferente a ese jefe que nos hace la vida imposible? ¿Qué tal si hoy en vez de responder con la misma actitud de indiferencia decidimos hacer todo lo contrario y preocuparnos por los demás? ¿Qué tal si en vez de ver nuestras tareas diarias como una  pesada carga empezamos a ver oportunidades? ¿Qué tal si en vez de ver aquello que hacemos como una cruz lo empezamos a entender como una bendición?

Al final del día, todo recae en nuestro modo de querer ver y aceptar aquello y aquellos con los que vivimos y hacemos vida. Así que, les animo a empezar a amar lo que hacen, aquello que les toca hacer y a aquellos con los que les toca hacer vida y, les aseguro que en poco tiempo, ¡notarán la diferencia!

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