Para cumplir los sueños es necesario trabajar en ellos. Tendemos a pensar que lo que admiramos de otros es algo que les fue dado a unos pocos al azar pero la mayoría han decidido trabajar por ello y por eso han obtenido grandes resultados.

Dios nos ha dado capacidades para desarrollar y lograr lo que queremos, además nos ha dado sueños y objetivos que nos mantienen expectantes y que nos llevan a trabajar y esforzarnos para ser transformados en mejores personas. Casi siempre lo que no nos permite avanzar en ellos es la comparación, ver lo negativo y no las ventajas que tenemos, quejarnos o quedarnos resignados creyendo que no podremos.

Soñar es creer, es tener fe pero “la fe sin obras es muerta” así que para cumplir los sueños no solo basta con querer o creer, es necesario poner en acción la fe. Dedicar tiempo, disciplina, tener paciencia y buscar opciones para lograrlo.  En el camino hacía lo que queremos lograr, encontraremos dificultades, momentos en los que parece que nunca lo lograremos.

Por eso es necesario haber establecido esos sueños de la mano de Dios y estar trabajando en lo que él haya destinado para nosotros. Las promesas de Dios son la base que nos sostiene para cumplir los sueños y perseverar creyendo que lograremos lo que nos proponemos. Lo que Dios quiere hacer a través de las situaciones por las que pasamos es cambiar nuestro corazón, transformarnos para él y para recibir con la actitud correcta lo que nos promete.

*Pide a Dios que te muestre los sueños que tiene para ti.

*Medita en la palabra que Dios te ha dado.

*Crea un plan de acción para tus sueños.

*Pon tu plan en acción y trabaja por lo que sueñas.