Si estás solter@ seguramente habrás pensado en cómo quieres que sea esa persona de la que te gustaría enamorarte y lo más probable es que tengas varios aspectos claros, como sus creencias, su forma de ser, su aspecto físico o su intelecto. Aunque es necesario tener clara esa visión, también es importante evaluar cuál sería tu parte para alcanzarla.

Como todos los sueños, es necesario saber qué necesitamos hacer para lograr lo que queremos y aunque no podemos ser perfectos, seguramente sí podemos trabajar en ciertos aspectos para estar a la altura de lo que soñamos. Tener algo para dar a otro es importante cuando esperamos recibir. Por ejemplo, es coherente que si queremos a alguien noble, trabajemos en nuestra nobleza.

La espera por la persona con la que sueñas se hace corta cuando trabajas en ti primero, no solo con el fin de ofrecer  algo si no para lograr ser una mejor persona y tener una vida sana. De hecho, puede ocurrir que al trabajar en ti, descubras que quieres otro tipo de persona y tu sueño se transforme y te acerques más a su cumplimiento. O si ya estás casad@ tu perseverancia puede ser para que hayan cambios en la persona que amas.

Los sueños se logran a pesar de las dificultades cuando decidimos trabajar por ellos creyendo que los lograremos. Dios tiene lo mejor para ti y puedes alcanzarlo con dedicación y la seguridad de que recibirás algo mejor de lo que esperas.

*Empieza por declarar lo que quieres de esa persona, créelo y pon en práctica eso que esperas de otros, primero en tu vida.

“Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito.” Prov 16:3

“Para Dios nada es imposible.” Lucas 1: 37