Pasa con frecuencia que vemos ropa en una revista y cuando la usamos no parece ser lo mismo. También en otros aspectos de nuestra vida, planeamos y luego todo resulta tan diferente que puede llegar a desilusionarnos.

Como un gran rompecabezas, la vida tiene momentos en los que algunas piezas parecen no encajar. En esa incomodidad que produce la falta de control, tendemos, como humanos a pensar que algo está mal, que no encajamos o que no hay solución.

Si ocurre algo que no estaba planeado o que no entendemos, no quiere decir que estemos mal. Detrás de cada momento difícil hay una gran enseñanza y es nuestra decisión tener la actitud y la curiosidad para comprender.  Por el contrario de lo que pudieron habernos enseñado, Dios tiene respuestas para todas nuestras preguntas y si hay algo que no entendemos, por complejo o sencillo que sea, podemos preguntarle.

Algunas veces las respuestas tardan un tiempo, pero llegan cuando las necesitamos, ya que nuestra paz y estabilidad sólo deben depender de la seguridad que nos da su amor y el hecho de estar en sus manos, a pesar de cualquier situación.

*Si estás pasando por un tiempo en el que no comprendes porqué ocurren las cosas, puedes preguntarle a Dios. Espera su respuesta en la paz de su presencia.