Si hay un motor que nos permite hacer lo imposible es el amor. Un gran ejemplo de esto es el amor de una madre, que puede sacrificarlo todo por sus hijos. Pero esa dosis de superheroe podemos tomarla para otras áreas de nuestra vida.

Luchar sin amor por algo es agotador y casi siempre frustrante, ya que al esforzarnos por algo que finalmente no ocurre tendemos a desistir y a creer que cumplir los sueños es imposible.

A diario necesitamos un amor valiente, extravagante, sobrenatural y único que pueda llevarnos a hacer cosas que ni siquiera imaginamos o que veíamos lejos.

Tener el trabajo soñado, vernos de cierta manera, mejorar las relaciones con otros y cualquier cosa que no hayamos logrado, todo es posible cuando hay amor por el objetivo que tenemos.

El amor salvaje llega cuando encontramos lo que realmente arde en nosotros, aquello para lo que fuimos hechos. Desde ahí podremos luchar de manera sobrenatural por lograr lo que nos proponemos.

*Dios puede decirte para qué fuiste hecho y puedes pedirle un amor sobrenatural y abundante para lo que tienes que hacer.