Una ciudad se ve diferente desde un mirador y desde las profundidades de sus calles, la posición siempre determina el punto de vista. Lo mismo ocurre en nuestras vidas, el lugar espiritual, mental o emocional donde nos encontramos determina la manera en la que vemos lo que vivimos.

Muchas veces vemos todo desde un lugar de derrota, tristeza, escasez o rabia desde donde nada resultará bien. Apesar de las circunstancias, Dios nos invita a ir a otra posición, un lugar desde donde los problemas se ven insignificantes o adquieren otra dimensión.

Ese lugar es Dios mismo. Pasar tiempo con él, escuchar sus palabras y hablarle es un lugar de descanso en el que encontramos la perspectiva correcta. Una posición como hijos del Creador, del dueño del oro y de la plata, del hacedor de la vida, del que nos puede sanar, restaurar, amar y lo que sea necesario.

*Establece tu posición como hijo de Dios, ese es un lugar alto desde donde lo verás todo mejor.

 

Isaías 41:10

No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa.