Cuando vemos un papel en la calle y nos preguntamos con molestia por qué nadie lo habría alzado o por qué lo habrían dejado allí, debemos reconocer que parte de esa molestia es el hecho de que somos nosotros los que debemos recogerlo.

Resulta  fácil exigir a otros lo que ni siquieras nosotros mismos hacemos. Olvidamos que la mejor forma de enseñar a nuestros hijos o a los que nos rodean es dando ejemplo. Lo que no hacemos también habla de lo que somos.

En nuestra labor como padres o como parte de la sociedad, lo que dejamos de hacer construye pensamientos y maneras de vivir.  Si nos descuidamos en nuestra imagen personal, si dejamos de soñar, si callamos cuando deberíamos hablar o si somos mediocres en nuestro trabajo, no estamos omitiendo algo lo estamos transmitiendo.

No dejemos de hacer lo que queremos que otros hagan. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer es ejemplo para otros.

*Esta semana haz algo que dejaste de hacer y quisieras que tus hijos o los que amas un día hicieran.

 

“Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. “Mateo 7:12

“Sin embargo, tengan cuidado de que su libertad no se convierta en motivo de tropiezo para los débiles. ” 1  Cor 8:9

12 (…) Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza. 

1 Timoteo 4:12 NTV