El amor es la columna vertebral de la vida, sin él, todo queda fuera de lugar. Sabes que dejaste de amar cuando te parece imposible perdonar, si cierras la mano para dar, si solo ves los defectos en otros, o en tí, cuando ya no tienes paz y la vida deja de tener sentido, entonces has dejado de amar.

Bien dicen que el amor es una decisión, pero ¿cómo amar si no lo sientes? El amor no es algo que aparezca de la nada, ¿cómo podríamos amar si no hemos sido amados primero? Hay una verdad que da libertad: todos hemos sido amados.

No fue un amor pasajero, solo emocional. Se trata de un amor extraordinario, violento por su fuerza, incomprensible por su actuar, vivo por su eternidad.

Ese amor viene del que nos imaginó, nos creó y murió por nosotros para darnos vida: Dios. Su amor es inevitable, incomparable, inmensurable.

Para amar solo hay que estar vivo, y dar de lo que ya se nos ha dado. Si no has encontrado el amor, bastará un encuentro con tu creador.

La fuente del amor es Dios.

* Suple la necesidad de otro por encima de la tuya, deja el orgullo para pedir perdón, dale la silla a otro, sé amable cuando alguien no lo es, habla bien de tu nación, de los gobernantes, de los empleados, de los desempleados. Escucha en lugar de hablar de tí, sé generoso, ora por desconocidos, usa tus recursos para compartir. Amar es morir a lo que pensamos para decir lo que piensa Dios.

Comparte esta imagen con alguien que no conozca el amor de Dios, ora por esa persona. Dios tocará su corazón.